El día a día universitario puede ser emocionante, retador y en ocasiones abrumador. El sobrellevar clases, trabajos, exámenes, vida personal, trabajo y diferentes responsabilidades puede ser agotador, pero sentir estrés en la universidad no es una señal de debilidad, es una respuesta normal ante los retos que implica crecer y formarse profesionalmente. La clave está en aprender a manejarlo antes de que nos pase la factura, por eso te dejamos varios puntos importantes para sobrellevar el estrés.
1. Reconocer el estrés es el primer paso
Muchas veces normalizamos vivir cansados, ansiosos o saturados, pero el estrés constante no debería ser parte del día a día. Si sentís que te cuesta concentrarte, dormís mal o perdés la motivación, es momento de hacer una pausa y escucharte. Reconocer cómo te sentís no te hace menos capaz, te hace más consciente.
2. Organización: menos caos, más claridad
No se trata de llenarse de agendas imposibles, sino de tener claro qué tenés que hacer y cuándo. Anotar fechas importantes, dividir trabajos grandes en tareas pequeñas y priorizar lo urgente reduce muchísimo la ansiedad. Tener el control de tu tiempo te devuelve tranquilidad.
3. No todo es estudiar
El descanso también es productivo. Tomarte un espacio para respirar, caminar, escuchar música o hacer algo que te guste no es perder el tiempo, es recargar energía. Un estudiante agotado rinde menos que uno que se permite pausas conscientes.
4. Aprender a pedir ayuda
No tenés que poder con todo solo o sola, si sientes que no puedes más entonces puedes hablar con compañeros, docentes o buscar apoyo institucional, esto puede marcar la diferencia. La universidad no es solo un espacio académico, también es una comunidad que acompaña.
5. Cuidar el cuerpo también cuida la mente
Dormir bien, comer mejor y hacer ejercicio impacta directamente en cómo manejamos el estrés. No hace falta un cambio radical, pequeños hábitos sostenidos hacen una gran diferencia a largo plazo.
6. Recordá porqué empezaste
Cuando el estrés aprieta, es fácil perder de vista el objetivo, por eso es importante volver a conectar con el motivo por el cual elegiste tu carrera puede ayudarte a recuperar la motivación. La universidad es una etapa de construcción, no de perfección.
7. Aceptar que no todo sale perfecto
Equivocarse también es parte del aprendizaje. No todos los exámenes salen como esperamos, no todos los cuatrimestres son iguales. Aprender a ser más flexibles con nosotros mismos reduce la presión innecesaria.

Manejar el estrés universitario no significa eliminar los retos, sino aprender a enfrentarlos de una forma más sana. En la universidad se aprende de libros, clases y exámenes, pero también se aprende a conocerse, a cuidarse y a crecer.
Si sentís que el camino se vuelve pesado, recordá que no estás solo y no tenés que colapsar para avanzar.
